elektrifizierter Turbolader by Mercedes-AMG

Mientras algunas marcas tiran la toalla y dejan de trabajar sobre los motores térmicos Mercedes Benz con socios como AMG y Garrett continúan buscando soluciones cada vez más innovadoras.

El último desarrollo de Mercedes-AMG es su nuevo motor convencinal equipado con un turbocompresor eléctrico, una tecnología derivada directamente de la Fórmula 1 y que abre un nuevo campo de posibilidades en cuanto a prestaciones y reducción de emisiones. 

La sobrealimentación asistida eléctricamente es algo en lo que la industria del automóvil lleva trabajando desde hace años. Aunque ha habido diferentes formas de abordar esta idea, como ha sido el compresor eléctrico de Audi o el sistema Power Pulse de Volvo, lo cierto es que la integración de un motor eléctrico dentro del propio turbocompresor ha sido la tecnología más eficiente pero también la más compleja y costosa.

Pero pese a eso Mercedes-AMG se ha aliado con el especialista Garrett para llevar el turbo eléctrico a los autos de serie, colocándolo en un motor 2.0 Turbo (M139) capaz de desarrollar 381 CV en el Mercedes-AMG SL 43 y 408 CV en el Mercedes-AMG C 43.

elektrifizierter Turbolader by Mercedes-AMG /Garrett

 elektrifizierter Turbolader by Mercedes-AMG

 elektrifizierter Turbolader by Mercedes-AMG

Este propulsor busca sacar provecho del turbo eléctrico en tres sentidos: extrayendo mucha potencia a partir de un motor de solo 2 litros, rebajando la carga impositiva al usar menos cilindrada y reduciendo las emisiones de CO2 con respecto a un motor de potencia equivalente de 6 u 8 cilindros con al menos 3 litros de cilindrada. 

El turbocompresor eléctrico desarrollado por Garrett para Mercedes-AMG parte de un turbo convencional, pero en él se ha integrado un motor eléctrico capaz de hacer girar la turbina con total independencia de la carga del propulsor. Además este movimiento de la turbina puede muy rápidamente alcanzar hasta 175.000 rpm, logrando la total eliminación del lag.

Así se consigue un aumento de la  curva de potencia, contando además con par motor plano disponible desde el mismo instante en que se acciona el pedal del acelerador, pudiendo así mejorar las recuperaciones o eliminar los clásicos tiempos muertos del sobrealimentador.

Pero eso si la complejidad de este turbo eléctrico es alta, pues además de un circuito de engrase y refrigeración que son vitales para su correcto funcionamiento, necesita de un control electrónico dedicado y una instalación de 48 voltios que lo alimente. Dado que la arquitectura de 48 voltios es ya a día de hoy casi que un obligado de todo nuevo auto que llega al mercado, la adopción del turbo eléctrico por parte de más motores será solo cuestión de tiempo, significando esto que además el motor térmico contará además con otros 14 CV y 250 Nm de asistencia adicional a través del generador eléctrico (Hybrid Light o Mild Hybrid) que recarga una pequeña  batería de litio que emplea esta instalación.

Mercedes AMG C43 con motor 2.0 Turbo (M139)

Junto a esta solución de Mercedes-AMG y Garrett, debemos recordar que otro gran especialista como es BorgWarner tiene previsto el lanzamiento de su eTurbo para 2023 junto a otro importante fabricante europeo, consolidando así la apuesta por esta tecnología.

Los motores Diésel y los por ahora muy en pañales motores térmicos alimentados por hidrógeno también pueden entrar en la era del turbo eléctrico para conseguir ganar en eficiencia.

Y finalmente los turbos eléctricos también podrían jugar un papel protagonista en las fuel cell de hidrógeno ávidas de incorporar la mayor cantidad de aire posible aunque en este caso la tecnología a emplear es más sencilla ya que no existen las temperaturas extremas de los motores de combustión.

fuente https://www.diariomotor.com/

Héctor Daniel Oudkerk /