En Estados Unidos la NHTSA (Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras) sirve para regular los requisitos de seguridad que deben cumplir los vehículos que se comercialicen y el NTSB (Junta Nacional de Seguridad en el Transporte), que se dedica exclusivamente a la investigación de accidentes en los que está involucrado algún medio de transporte.

Cada año, la NTSB celebra una junta para hacer balance del ejercicio anterior y dar a conocer nuevos objetivos. La actual presidenta de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte, Jennifer Homendy, se encargó el pasado 12 de enero de pronunciar el discurso principal de esta junta y sus palabras estuvieron dedicadas a una cuestión cada vez más recurrente: el incesante aumento de peso de los automóviles nuevos.

En los últimos años se ha hablado mucho de ello porque la tendencia del mercado es clara: los autos son más pesados que nunca.

Hay un tipo de auto al que afecta especialmente la cuestión del peso. Hablamos de los eléctricos, sea cual sea el segmento al que pertenezcan. El sobrepeso de los cero emisiones no es ningún secreto, pero Jennifer Homendy ha ido más allá y ha relacionado esta cuestión con el riesgo de lesiones graves y muertes para todos los usuarios de la carretera.

Quiero tomarme un segundo y mencionar que me preocupa el aumento del riesgo de lesiones graves y muerte para todos los usuarios de la carretera debido al aumento del peso, el tamaño, la potencia y el rendimiento de los vehículos en nuestras carreteras, incluidos los vehículos eléctricos”, ha dicho Homendy.

Un GMC Hummer EV pesa más de 4.080 kg , en lugar de los 2.700 kg que debería pesar su equivalente con motor térmico. Solo el paquete de baterías pesa más de 1.300 kg, aproximadamente el peso de un Honda Civic”, añade la presidenta del NTSB.

El Ford F-150 Lightning pesa entre 900 y 1.400 kg más que la versión térmica. El Mustang Mach-E y el Volvo XC40 EV son aproximadamente un 33% más pesados que sus equivalentes de combustión. Eso tiene un impacto significativo en la seguridad de todos los usuarios de la carretera”, continúa diciendo Homendy.

Ahora quiero ser clara: me inspira el compromiso de la Administración de eliminar gradualmente las emisiones de carbono. Tenemos una crisis climática que debe abordarse. El sector del transporte de EE. UU. representa la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero de EE. UU., y creo firmemente que respirar aire limpio es un derecho humano”.

Sin embargo, debemos tener cuidado de no crear también consecuencias no deseadas: más muertes en nuestras carreteras. La seguridad, especialmente cuando se trata de nuevas políticas de transporte y nuevas tecnologías, no puede pasarse por alto.”, puntualiza Homendy.

Desde luego, la presidenta de uno de los organismos de seguridad más importantes del planeta ha dicho lo que para muchos es una verdad incómoda, poniendo sobre la mesa una de las consecuencias negativas que tiene la reducción de emisiones a través de la movilidad eléctrica, al menos hoy por hoy.

Y es que a nadie se le escapa que, cuanto más pesado es un vehículo, más desventajas tiene en términos de seguridad, sobre todo si ese sobrepeso se combina con prestaciones cada vez más salvajes. 

Frenar un vehículo de varias toneladas de peso o doblar con la inercia que genera ese peso tiene sus grandes desventajas.

Hemos llegado al punto en el que el BMW iX M60, SUV eléctrico de 619 CV que roza los 5 metros de largo y pesa casi 2,7 toneladas, solo necesita 3,8 segundos para acelerar de 0 a 100 km/h… pero frenar esa masa no es sencillo. 

Los eléctricos más pequeños tampoco se salvan. El Peugeot e-208 de 136 CV pesa 1.530 kg, mientras que el Peugeot 208 PureTech gasolina de 130 CV pesa 1.233 kg. Prácticamente con la misma potencia, el térmico es casi 300 kg más ligero que el eléctrico.

En gran medida, esto se debe al tamaño y peso de las baterías que necesitan los vehículos eléctricos para garantizar cifras de autonomía mínimamente razonables, sobre todo, en el caso de los modelos más grandes.

Por otro lado, hay otra cuestión que relaciona directamente el peso de los vehículos con la seguridad, pero por culpa del desgaste que provocan en las carreteras. Debido a su peso, es más elevado que el que producen otros vehículos más ligeros. Cuanto mayor es el desgaste de una vía, más insegura resulta.

Héctor Daniel Oudkerk

fuente www.motorpasion.com