Hyundai Nexo repostando H2

Para lograr la neutralidad de carbono para 2050, Francia sitúa el hidrógeno en el centro de su estrategia energética, industrial y política. 

Con actualmente solo dos modelos comercializados en Francia, la oferta en términos de automóviles de hidrógeno es más que marginal. Los Hyundai Nexo (alrededor de 80.400 €) y Toyota Mirai (69.400 €), son los dos únicos modelos presentes en Francia, exhiben una potencia en torno a los 170 CV y ​​tienen una autonomía de más de 650 km.

Desde el punto de vista de la autonomía, el H2 es muy superior a la del un eléctrico. Con un precio en surtidor de entre 10 y 15 euros el kilo, el precio del hidrógeno se acerca al del combustible de un vehículo térmico. Solo tarda unos minutos en llenar su depósito a diferencia de los eléctrico a batería. Siempre que encuentre una estación. Y este es uno de los principales escollos actuales. Con solo una treintena de estaciones de servicio de hidrógeno abiertas al público en Francia, casi la mitad de ellas solo en el eje París-Deauville, cruzar Francia con este tipo de carburante es casi imposible.

Esto no impide que los proyectos se multipliquen del lado de los fabricantes de automóviles con la llegada de nuevos jugadores como Hopium o NamX en Francia, pero también con fabricantes históricos como BMW y su futuro iX5 hidrógeno, Kia, Volkswagen o Renault, que, a través de su filial Hyvia, comercializa su primera gama de vehículos utilitarios de pila de combustible basados ​​en el Master. 

Toyota Mirai repostando H2

Aunque todavía está en pañales, el sector del hidrógeno está experimentando un fuerte crecimiento de +84% en un año….claro que esta relación es partiendo desde cero. Pero las señales son alentadoras sobre todo porque el plan anunciado por el gobierno francés prevé 7.200 millones de euros de inversión en esta energía para 2030.

El hidrógeno es el compuesto químico más simple que existe. Pero a diferencia del gas o el petróleo, no se encuentra en la naturaleza en estado bruto, debe fabricarse. Y para ello hay dos procesos bien diferenciados. Una primera forma de obtener hidrógeno proviene de la transformación del gas natural (proceso de reformado con vapor de metano) u otro combustible fósil. La desventaja es que la producción aquí es intensiva en carbono por lo que ecológicamente es útil. Un segundo proceso transforma el agua por electrólisis. Esto requiere energía eléctrica en cantidad. El hidrógeno producido de esta manera solo puede ser «verde» si la electricidad utilizada es a su vez de producción renovable si no tampoco sirve. Actualmente, el 5% del hidrógeno producido en el mundo se produce por electrólisis y el 95% por transformación química de combustibles fósiles, principalmente gas natural.

Todo el desafío para cumplir con el plan de carbono 2050 es, por lo tanto, producir hidrógeno «verde» que no genere gases de efecto invernadero (GEI). Y por ahora, ahí es donde aprieta el zapato. En primer lugar, porque los costes de producción del hidrógeno verde son tres veces superiores a los del hidrógeno negro o gris obtenido a partir de combustibles fósiles. Luego porque la infraestructura y los medios para obtener este hidrógeno verde requieren innumerables inversiones públicas y privadas.

Producir hidrógeno en una pequeña refinería con electrolisis, se necesitan alrededor de 500 megavatios de energía eléctrica, y hoy alrededor de 1 mil millones de euros de inversión”. Por lo tanto, el Estado debe subsidiar el costo adicional si quiere que el sector del hidrógeno verde realmente despegue.

Hidrógeno azul cuya producción genera CO2 e Hidrógeno verde limpio pero con gran consumo eléctrico.

Un equipo de investigadores del Taller de Ecología Política calculó la cantidad de electricidad necesaria para hacer funcionar los camiones solos utilizando hidrógeno producido por electrólisis a partir de electricidad no fósil. Y el resultado para abastecer cien mil camiones de más de dieciséis toneladas recorriendo una media de 160.000 km/año, se necesitarían 92,4 TWh/año (teravatios hora al año), o quince reactores nucleares o 910 km² de paneles solares. Y si queremos hacer funcionar los tres millones de camiones con hidrógeno, necesitaríamos el equivalente a 156 reactores nucleares o casi 10 000 km² de paneles solares. Una gran demanda de espacio y recursos. Por lo tanto, es más fácil comprender por qué Francia luchó durante mucho tiempo a nivel europeo para que la electricidad nuclear fuera reconocida como “verde”.

Si el hidrógeno está en el centro de la estrategia europea para descarbonizar la industria, la electricidad para producirlo debe venir de la energía nuclear.

La ruta energética es : Energía Nuclear…generación de electricidad…electrólisis de agua…producción de hidrógeno…pila de combustible o fuel cell… generación de electricidad…motores de tracción eléctricos. Por lo que se puede apreciar es que el hidrógeno es «simplemente un transportador de la electricidad» de origen nuclear y de no muy buena calidad ya que la pérdida es de casi el 40% entre la planta nuclear y el motor de tracción mientras que si para transportarla usamos un cable solo se perdería un 5%.

Hidrogenera

 Héctor Daniel Oudkerk /