Los vehículos eléctricos son los grandes damnificados del mercado de segunda mano, pues pierden casi la mitad de su valor apenas tres años después de su primera matriculación, según un estudio realizado por GANVAM (Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios de Europa) y la empresa alemana de tasación DAT, referencia oficial en los canales de venta, financieras, aseguradoras o administraciones públicas y dado a conocer por el medio https://www.motorpasion.com/.

Los más valorados y buscados para la segunda mano siguen siendo los autos de gasolina que por amplio margen son los usados que menos se deprecian.

Como explican GANVAM-DAT, “si bien el valor de los vehículos 100 % eléctricos 0 km evoluciona a un ritmo superior que sus modelos equivalentes de combustión, dados los rápidos avances de esta tecnología, es el de gasolina el que menos se devalúa actualmente ( no el Diésel)”. En concreto, “un modelo de gasolina y 60.000 km recorridos conserva hoy el 71,5 % de su valor” respecto al precio de venta que registraba hace tres años«.

La rápida evolución en la tecnología de las baterías ha llevado a una especie de “obsolescencia acelerada” de los autos eléctricos más antiguos y es que, hace solo tres o cuatro años, un vehículo eléctrico nuevo tenía una autonomía aceptable para un trayecto medio diario, pero los modelos actuales ofrecen significativamente más km de recorrido con una sola carga.

Esta mejora ha generado una desaceleración en la venta de los coches eléctricos más antiguos, ya que los consumidores huyen de la estresante “ansiedad por autonomía” y las limitaciones que supone. Como consecuencia, los vendedores se ven obligados a reducir los precios de estos modelos más antiguos para poder competir en un mercado dominado por la tecnología más avanzada y eficiente.

Además de la rápida evolución de los eléctricos, detrás de estas cifras hay una suma de factores muy distintos que acaban afectando a su depreciación: desde la caída de la demanda en grandes mercados como EEUU o China, al cese de las ayudas a la compra en países como Alemania pasando por la pérdida de peso de los eléctricos en los mercados nórdicos.

La demanda, el precio y las baterías: tres factores a tener muy en cuenta.

Un ejemplo muy reciente, aunque también muy particular, lo encontramos en grandes empresas alquiladoras como Hertz o Sixt en EEUU, han pasado a poner a la venta sus flotas de eléctricos a precio de saldo.

Este giro radical de las rentadoras hacia los autos de gasolina, se debió por el precio de las reparaciones de sus flotas mucho mayor del esperado porque las aseguradoras no reparan su batería cuando se daña, sino que la cambian por una nueva, con el coste que eso conlleva: en el caso de los Tesla en concreto, las reparaciones las ha de realizar solo la marca, y es mucho más caro que los talleres independientes.

Por otra parte, se esperaba que el valor de mercado de estos autos no bajase tanto pero eso era antes de que Tesla desatase una guerra de precios a la que se unieron otras marcas como Ford o Volkswagen, que ha influido en el valor de los coches eléctricos en el mercado de ocasión.

Otro gran factor de desconfianza para el comprador de coches eléctricos de segunda mano es el estado de su batería: el elemento más importante y sobre todo el más caro de todo el coche. Viendo lo que cuesta cambiar un pack de batería, es inevitable dudar, aunque ya hay varios estudios que apuntan a que estas duran más de lo que se pensaba.

Héctor Daniel Oudkerk